La niña que caminaba entre la hierba alta

viernes, 17 de junio de 2016


(Pincha aquí  si te apetece poner banda sonora al post de hoy)

Se aproxima el momento.

Mamá y güelita están preparando la cena en la cocina. El olor de las patatas pochandose a fuego lento llega hasta mi, hoy cenaremos tortilla. Están entretenidas, no se percatarán si me escapo un momento.

Cruzo el patio corriendo, paso al lado de la cuadra y del gallinero. Llego al prado y miro que güelito no ande por allí cerca. Si me ve pisar la hierba me va a reñir. Está ya seca y muy alta. En breve tiene que segarla y si yo la piso, la estropearé. No lo veo por la huerta, debe estar aseándose para ir a cenar. 

Atravieso corriendo el prado, oculta entre el mar de paja, hasta alcanzar mi sitio favorito, el más elevado. Desde allí puedo contemplar la ciudad allí abajo y justo al otro lado, las suaves colinas por donde se oculta el sol cada día.

Me descalzo y me tiendo entre la hierba. El cielo comienza a cubrirse, primero de un suave naranja y más tarde de un naranja-rojizo muy intenso, hasta que el sol casi desaparece por completo. Cierro los ojos. Escucho el cantar de los grillos a mi alrededor, el ronquido del motor de algún coche que pasa por la carretera. Me quedo un rato allí, disfrutando de la conexión con todo lo que me rodea, sin hacer nada. Soy una mera espectadora.

De repente noto la brisa fresca acariciando mis brazos y sé que es hora de regresar a casa. Seguro que la cena ya está lista y no tardaran en avisarme. Me levanto y rehago el camino de vuelta. Esta vez despacio, sintiendo la hierba entre mis manos. No hay prisa alguna.






Hoy en día, cuando la casa está en calma y cierro los ojos, aún soy aquella niña que caminaba entre la hierba alta.

¿Vosotras? ¿qué recuerdo de vuestra infancia es el que más vivido sentís? me encantaría conocerlo.

Espero que hayáis disfrutado del paseo de hoy. Si aun no lo habéis hecho, os recomiendo que escuchéis la lista de reproducción que he dejado al principio del post. Son mis canciones de los viernes, esas que me desprenden sensación de libertad cuando voy conduciendo de vuelta a casa, con las ventanillas bajadas, sabedora de que me queda todo el fin de semana por delante. Disfrutadlas.

Os espero el próximo viernes. Gracias por estar aquí. ¡Feliz fin de semana!












2 comentarios

  1. Pues ahora que se supone que llego el verano, vacaciones, tu post sobre el pueblo, me despierta los recuerdos de lo que eran mis vacaciones en verano... Irme quince días al pueblo de mis padre o de mi madre y quedarme con quien estuviera allí porque mis padres no solían poder quedarse. Y en esos días "nos íbamos a la hierba" donde nos juntábamos varios tíos y primos y nos íbamos a los praos y nos llevaba varios días cortar la hierba, secarla, voltearla... Y currabamos... Vaya que si currabamos pero era un orgullo que te dejaran participar y mas siendo chica. Y el último día llenar el tractor naranja de alpacas hasta arriba y poder volver por esos caminos tortuosos montada en esa cima que era el mayor premio porque casi se podía tocar el cielo. Y esas noches en esas habitaciones donde había tantas camas y cero intimidad.
    Un lujo que encima pongas banda sonora. Aun mas agradable la lectura. Creo que hoy he vuelto al pueblo de mi padre a recordar sus mejores momentos gracias a tu post y hace ya varios años que no voy.

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  2. Pues si que se trabajaba en la hierba, nuestro premio era ir en el carro, al trote de la burra que se llamaba Cuca.
    No sabes cuanto me alegro que hayas revivido un recuerdo tan bonito y que te haya gustado el paseo de hoy. Un abrazo.

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