Día de mercado

viernes, 15 de julio de 2016

No sé si porque desde pequeña he tenido la costumbre de ir al rastro con mis padres los domingos, o bien porque me gusta cocinar y los productos artesanos me parecen un lujo, que para mi ir al mercado, supone todo una experiencia y lo disfruto muchísimo. Me encanta perderme entre los puestos, revolver entre los artículos, disfrutar de los colores de los puestos de fruta y flores, la mezcla de olores de comida, quesos y especias.

Cuando a través de unos amigos me enteré de la existencia del mercado artesano y ecológico que se celebra el segundo domingo de cada mes en el pequeño pueblo de Santolaya de Cabranes, me pareció un buen plan alternativo para un domingo sin playa que tanto abundan por el norte.

En sí, no es un mercado grande, no penséis que había un montón de puestos, todo acorde a la plaza de una aldea más bien pequeña. Pero el secreto reside en su encanto, la plaza está situada a lo alto del pueblo, con lo que desde la misma podemos estar disfrutando de las vistas de las montañas de fondo. Los puestos ofrecen desde fruta y verdura, hasta mermeladas y quesos caseros, pan, ropa, joyería artesana, productos artesanales del campo, aperos, y comida. En su mayoría vegana y ecológica. 








Pasamos la mañana allí, curioseando entre los puestos, probando la oferta gastronómica, podéis comer una estupenda paella por solo 3 euros, o probar una pizza vegana que aun me relamo los dedos al recordarla, todo ello acompañado de la música en directo de una pequeña banda que amenizaba con sus canciones alegres y que al final de la mañana hizo que la mayoría de las personas que estábamos allí, nos pusiéramos a bailar. 

Fue un día especial, propiciado por el ambiente que se creo, mezcla de día de mercado, día de romería. Una experiencia que os recomiendo si vivís en la tierrina, o tenéis previsto visitarla. Os dejo con algunas de las fotos del final de la jornada. Disfrutad del fin de semana, nos leemos el próximo viernes. Un abrazo.








2 comentarios

  1. El encanto de comprar en un mercado a diario me parece un lujo. Una cosa que me encantaba de vivir en Villaviciosa es poder ir a comprar a diario a un mercado aunque fuera solamente a coger el pan. El corretear de la peque de puesto en puesto donde ya todas la conocían y la confianza que se generaba. Y los miércoles era cita obligada porque era el día que bajaban los aldeanos con sus verduras, sus dulces y sus legumbres. Siempre comprabámos algo.

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    1. Hay costumbres que no deberían perderse, por muy modernos que se pongan los tiempos. Tal y como tú dices, comprar en un mercado, productos frescos y mimados por pequeños agricultores, es un lujo. Gracias Noe por pasarte por aquí. Un abrazo.

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