Paciencia

viernes, 8 de julio de 2016


No sabría decir las innumerables veces que he escuchado está palabra en los últimos años: "Tienes que tener paciencia". Qué fácil resulta aconsejarselo a los demás, pero que difícil es de aplicar en uno mismo. Y mucho más cuando el mundo hoy en día está diseñado para generar "impaciencia".

Os propongo que os levantéis un día y que vayáis prestando atención a ver cuantas muestras de irritación e impaciencia os vais encontrando a vuestro alrededor: pitazos en los semáforos porque alguien no ha arrancado nada más cambiar, suspiros en las colas del supermercado porque la cajera no va lo suficientemente rápido, gente a carreras para alcanzar el autobus, personas consultando constantemente su móvil con la necesidad de saber aquí y ahora lo que está pasando en el resto del mundo. ¿Quien no ha sido testigo o protagonista de alguna de ellas?

Comenzamos el día apurando a nuestros hijos porque llegan tarde al colegio y consecuentemente nosotros a nuestro trabajo. Buscamos recetas fáciles y rápidas, compramos artilugios que nos ahorren tareas y tiempo. Podemos satisfacer nuestros deseos con un solo click, aquella canción que me gusta, aquel vestido que acabo de ver en una revista, un toque de ratón y ya está en mi poder. Ya no hace falta esperar por nada. Todo esta a nuestro alcance. Este ahorro de tiempo y el estrés para llegar al final del día con todas nuestras tareas pendientes finalizadas, crea un circulo vicioso en el que estamos incentivando nuestra impaciencia, la cual a su vez conlleva irritación, prisas, exasperación y día tras día, puede llegar a pasarnos factura.

Últimamente estas pequeñas muestras de impaciencia me preocupan, ya no solo a nivel propio, si no también cómo mi hijo las pueda percibir. Somos el espejo en el que se miran, imitan nuestros actos y la repetición de los mismos acaban generando pautas de comportamiento, que inconscientemente a la larga puede que no sean del todo convenientes. Si la mayoría de nuestros deseos se satisfacen casi de forma inmediata, si aquello que queremos está casi al instante a nuestro alcance ¿qué pasará el día que no lo esté? o ¿qué pasará cuando tengas que enfrentarte a algo que ya no depende de ti, pero que influye en tu vida y no tienes el poder para influir sobre ello?

No sé si debido a las circunstancias que me han tocado vivir, pero me he dado cuenta que cultivar la paciencia, ha sido algo fundamental para mi bienestar personal. Me ha ayudado mucho a la hora de priorizar mis preocupaciones, a superar pérdidas importantes en mi familia, a poner mi esfuerzo en aquellas cosas sobre las que yo sí podía influir y a dejar que aquello que no está de mi mano, fluya.

Este aprendizaje no ha sido fácil, como muchas otras cosas, lo tuve que aprender a base de reveses que te da la vida, pero lo bueno de ello es "sacarle partido", no encerrarse en ese circulo de frustración e irritación. Mi paciencia se formó a base de largos paseos al lado del mar, de tardes de lectura con una taza de té en la mano, de conversaciones con amigos, de juegos con mi sobrino. De profundos análisis de la situación, desmembrando todas las circunstancias y poner la barrera de separación en aquellas sobre las cuales yo no podía hacer nada, solo esperar a que se desarrollaran los acontecimientos. Mi paciencia me enseñó a vivir el momento, a centrarme en el aquí y en el ahora, es verdad que a veces se me olvida, y mi antiguo habito de "estado de alarma" quiere colarse en mi mente y me veo con la mano rozando el claxon en el momento en el que el de adelante ya tarda más de la cuenta en arrancar. Aún estoy trabajando en ello. Al fin al cabo, nadie es perfecto.





Gracias por acompañarme en el paseo de hoy, espero contar con vuestra compañía en el del próximo viernes. Feliz fin de semana.

3 comentarios

  1. Muy importante la paciencia y muy difícil yo pensé que tenia más hasta que tuve a Áurea y me di cuenta de que tenia que cultivarla muchísimo mas..por cierto donde son las fotos estoy intrigadisima no me suena nada ��

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola María, sí, a veces damos por sentado que tenemos ciertas cualidades, pero la vida ya se encarga de hacernos notar que las tenemos que trabajar más. Lo bueno es darse cuenta de ello. Las fotos las hicimos en Perlora. Buen lunes!

      Eliminar