viernes, 9 de septiembre de 2016

Proyectos

viernes, 9 de septiembre de 2016
Es bastante habitual que cada llegada de año nuevo escuches a personas marcándose metas, las listas con objetivos a cumplir afloran en esas fechas más que en ninguna otra. Sin embargo, en mi caso, esa necesidad me llega siempre al acercarse el otoño. La vorágine de salidas a la playa, merenderos, terrazas y demás, comienza a decrecer, con lo que es mayor el tiempo que paso en casa, y es cuando me llega la inquietud por desarrollar nuevos proyectos.

Una de mis aficiones preferidas y que me relaja muchísimo, es tejer. Gorros, bufandas, jeserys, chaquetas, todo me gusta. Empiezo a ver los catálogos de ropa de temporada y mi cabecita calcula mentalmente como podría yo hacerlo por mi misma. Y precisamente eso me pasó con esta chaqueta, amor a primera vista, fue verla y querer hacerla. La original es de I love Mr. Mittens, y me pareció una prenda muy ponible para el Otoño.





En mi caso, la estoy realizando con el color Gris Perla de We are Knitters, y el patrón lo voy improvisando sobre la marcha, a sí que a ver qué sale ahí. De momento la espalda empieza a tomar forma.



No recuerdo mi vida sin lectura de por medio, he podido hacer parones por poco tiempo, pero siempre regreso a ella, y el Otoño es una época en la que me apetece muchísimo leer, y siempre el mismo género; novela negra. Encuentro algo reconfortante en el hecho de estar en casa, tapada con mi manta, en el sofá y con una novela ambientada en parajes nórdicos, asesinatos, misterios e investigaciones.  La leo atentamente, siempre buscando entre líneas algún indicio que me desvele quién es el asesino antes de que la autora lo revele. Hace poco me hablaron de una autora con una saga del estilo a las de Mari Jungstedt y Camilla Läckberg que tanto me gustan. Se trata de Viveca Sten. Sus libros ya están en mi mesilla de noche esperando su turno.






Desde que A llegó a mi vida, las preferencias cambian, los horarios y la gestión del tiempo tienen que reorganizarse, y en ese periodo de adaptación hasta que todo retome su curso y nos acoplemos a nuestra nueva vida, tuve que abondar algún hábito personal, como el Pilates. 
Tras practicarlo durante más de dos años seguidos, es justo ahora cuando empiezo a notar las consecuencias de su abandono. Dolores por malos hábitos posturales, pérdida de agilidad y flexibilidad, entre otras cosas. Así que ahora que han abierto un estudio casi al pie de casa, parece ser la señal perfecta para sacar un par de huecos a la semana y retomar mis ejercicios. Sé que mi espalda me lo agradecerá.



Y por supuesto, no podía faltar un hueco para la fotografía, dentro de mi agenda ya se encuentra marcado algún curso, sigo buscando información por internet e instagram continúa siendo mi fuente de inspiración diaria.

Como veis, mis metas son sencillas, solo requieren una buena planificación de mi tiempo libre para poder disfrutar de ellas. Creo que con un poco de organización, lo podré lograr. ¿Y vosotras? ¿ya os habéis marcado una agenda para este Otoño?

Que disfrutéis de vuestro fin de semana. Os espero la semana que viene.



viernes, 2 de septiembre de 2016

A la orilla del mar

viernes, 2 de septiembre de 2016


Como ya os comenté en alguna ocasión anterior, en los últimos meses he encontrado una nueva pasión, la fotografía. Es muy poco el tiempo que puedo dedicarle a esta nueva afición, el trabajo, la casa y dedicarle tiempo al peque, me deja muy pocas oportunidades en las que pueda salir a fotografiar yo sola y centrarme en lo que estoy viendo, fotografiarlo y vivir el momento.

Hace tiempo que precisamente me apetecía eso, un ratito a solas con la cámara. Y la ocasión se presentó justo a última hora de la tarde de un día de playa, el niño dormido y papá cuidándolo. Así que cámara en mano, me fui a dar una vuelta por la orilla, disfrutar del paseo y como no, fotografiar.

Fruto de ese paseo, es la serie de fotografías que os dejo a continuación. No sé si por qué yo necesitaba ese ratito, por la luz, el momento, o qué, pero viví un instante totalmente mágico. Fue una conexión conmigo misma, la cámara y el entorno. Me encontraba en plena hora dorada, pero la playa se encontraba cubierta de bruma, lo que creó un escenario que yo jamás he vivido anteriormente, una gama de colores pasteles cubrían la orilla y se reflejaban en el mar. Las fotos son tal cual, sin trampa ni cartón. 

Hoy no me extiendo más en palabras, pero sí en imágenes. Os invito a un paseo a la vera del mar. Espero que lo disfrutéis y sintáis un poco de la magia que a mi me invadió. Buen fin de semana, nos leemos el próximo viernes.