viernes, 28 de octubre de 2016

La noche más oscura

viernes, 28 de octubre de 2016

(Te recomiendo que el paseo de hoy lo disfrutes con la música que he escogido especialmente para la ocasión, pincha aquí)

¿Quién no conoce Halloween? desde hace unos años parece que esta fiesta está ganando terreno en nuestro país. Es de sobra conocido que dicha celebración americana procede de la fiesta del fin de verano o Samhain que celebraban los antiguos celtas, y cuya costumbre viajo a USA de la mano de los inmigrantes irlandeses. 

Sin embargo, esta fiesta cargada de decoraciones otoñales, calabazas talladas y de su famoso "truco o trato" no es solo exclusiva del mundo yankee. En nuestro país, sobretodo en el Norte, debido a nuestro pasado celta, también se lleva celebrando desde tiempos inmemorables. 



Incluso antes del cristianismo, el culto a los muertos estaba muy arraigado en la cultura celta. En la noche de todos los Santos, en las zonas rurales asturianas desde hace siglos se vaciaban y se tallaban calabazas, que posteriormente iluminadas por una vela, se colocaban en los huertos y en los cruces de camino. En otras zonas era costumbre que los niños se embadurnaran la cara con cenizas y recorrieran el pueblo pidiendo comida por las casas, que mas tarde cenarían en la noche de Difuntos. ¿Os suena a algo? ¿Quizás al truco o trato?

Había también quien  dejaba su cama libre porque se creía que los difuntos regresaban a dormir a casa, otros preferían dejar calderos de agua fuera del hogar para que las animas bebieran al pasar por allí.



El amagüestu, celebración en la que se toma sidra dulce con castañas asadas, y que hoy en día se celebra incluso en los centros escolares, también procede de este culto a la noche más oscura. Se creía que cada castaña que se comía, liberaba un alma del purgatorio, aquellas castañas que sobraban se arrojaban al suelo diciendo "¡Esto ye pa que xinten los difuntos!" (esto es para que coman los difuntos).

La Santa Compaña y la noche de Samaín en Galicia, también son fiel huella de esta tradición celta.  ¿Qué costumbres hay por estas fechas en vuestras regiones? Me encantaría que las compartierais por aquí. Como veis, a veces no hace falta importar ninguna festividad, nuestra riqueza cultural es extensa, disfrutemos de ella.

No quisiera despedirme sin señalar que las fotos con las que está amenizada la entrada de hoy proceden de las prácticas que mi amiga Noelia (@noevileito1 en IG) y yo, tuvimos que realizar como parte del curso de "Juegos Fotográficos" organizado por Edikeus y tutoriado por Charo Diez. Un curso 100% recomendable, ya no solo por su contenido, sino también por la sinceridad con la que Charo esgrimirá cada una de tus fotos. Además, de su mano aprenderás a cazar fantasmas.

Feliz fin de semana. Nos leemos el próximo viernes.



viernes, 21 de octubre de 2016

Al final del túnel

viernes, 21 de octubre de 2016


En nuestra primera charla informativa recuerdo que la psicóloga nos comentó que un proceso adoptivo era igual que realizar una carrera de obstáculos. Ese símil me acompañó durante todo el trayecto hasta llegar a mi hijo.

Es un camino que se inicia con mucho amor, y cargado de un montón de ilusiones. En los primeros meses, entre las charlas formativas, recopilar la documentación exigida y un millón de trámites más, sientes que estás caminando hacia tu hijo, cada poco un pasito. Pero una vez que todo eso está presentado, aprobado y enviado, os quedáis a solas tú y la espera.

Y ahí viene la parte dura, la espera. Esa espera que nunca es como tú esperas, valga la redundancia. Es raro que hablando de adopciones los plazos orientativos que manejas al principio del proceso, se cumplan. Pueden ocurrir miles de circunstancias, y la mayoría no dependerán de ti, sino del país de origen del menor. Aprender a vivir con esa incertidumbre, es la verdadera carrera de obstáculos de todo este proceso.

Los días que se convierten todos en iguales, uno tras otro, hasta que pasan meses, años, y tú sigues esperando. En ocasiones recuerdo que le decía a mi marido: me siento como en stand by. Todo a mi alrededor avanza, pero yo estoy estancada. 

Noches en silencio, pensando si tu hijo ya nacería, como sería, si estaría bien, si alguien le abraza, lo calma o le da amor cuando lo necesita. Son pensamientos inevitables en ese embarazo de corazón que te ha tocado vivir. Pero el amor con el que empezaste a recorrer el principio del camino, va de tu mano, y continuas caminando a través de ese túnel que es la incertidumbre. Hasta que un día, de la manera mas inesperada, se filtra un rayo de luz y allí al final del túnel, tu hijo.

Os imagino y os acompaño en pensamiento mientras cogéis ese avión. Vuestro rayo de luz ha llegado, volar muy alto. 

Dedicado a vosotros, ya sabéis quienes sois. Os queremos.




viernes, 14 de octubre de 2016

En algún lugar de la Mancha...

viernes, 14 de octubre de 2016
(Pincha aquí si quieres poner banda sonora al paseo de hoy)

¡Hola! Por fin puedo estar de regreso por aquí también, la vuelta a la rutina ha sido dura, pero tras un par de semanas parece que todo vuelve a su ritmo, lo que me ha dejado tiempo para contaros alguna cosilla, comenzando por algún retazo de lo que han sido nuestras vacaciones.

En nuestro periplo por España, tuvimos que pernoctar una noche justo a mitad de camino entre un destino y otro. En la búsqueda de un lugar pintoresco, casi a mitad de camino y que no requiriese desviarse mucho de la ruta original, apareció Consuegra, una pequeña villa de Toledo, famosa por sus molinos de viento y su castillo.

Llegamos a nuestra parada casi a media tarde, el tiempo justo para registrarnos en el hotel, refrescarnos y salir a dar un paseo hasta sus molinos. Estos se encuentran a las afueras del pueblo, en lo alto, pero el paseo apenas lleva 15 minutos de caminata. 

Justo al llegar arriba, el cielo comenzó a teñirse de los colores anaranjados y rosados previos al atardecer, esa luz se reflejaba en las blancas paredes de los molinos, creando un momento mágico. Quizás porque en Asturias no estamos acostumbrados a mirar el horizonte y ver kilometros a la redonda, el espectáculo nos pareció maravilloso.

Debo confesar que tenía puestas mis expectativas fotográficas en ese lugar e instante, pero como siempre, se hizo la ley de Murphy y allí había más gente circulando que en Gran Vía. Como lugar turístico que se precie, autocares de japoneses incluidos, todos con su Nikon o Canon al cuello, y trípode debajo del brazo. Por haber, había hasta gente volando drones, creo que alguno "se coló" en alguna de mis fotos...

Aún así, no podía dejar de mostraros alguna de ellas. Espero que tengáis un buen fin de semana. Nos leemos el próximo viernes.