Al final del túnel

viernes, 21 de octubre de 2016


En nuestra primera charla informativa recuerdo que la psicóloga nos comentó que un proceso adoptivo era igual que realizar una carrera de obstáculos. Ese símil me acompañó durante todo el trayecto hasta llegar a mi hijo.

Es un camino que se inicia con mucho amor, y cargado de un montón de ilusiones. En los primeros meses, entre las charlas formativas, recopilar la documentación exigida y un millón de trámites más, sientes que estás caminando hacia tu hijo, cada poco un pasito. Pero una vez que todo eso está presentado, aprobado y enviado, os quedáis a solas tú y la espera.

Y ahí viene la parte dura, la espera. Esa espera que nunca es como tú esperas, valga la redundancia. Es raro que hablando de adopciones los plazos orientativos que manejas al principio del proceso, se cumplan. Pueden ocurrir miles de circunstancias, y la mayoría no dependerán de ti, sino del país de origen del menor. Aprender a vivir con esa incertidumbre, es la verdadera carrera de obstáculos de todo este proceso.

Los días que se convierten todos en iguales, uno tras otro, hasta que pasan meses, años, y tú sigues esperando. En ocasiones recuerdo que le decía a mi marido: me siento como en stand by. Todo a mi alrededor avanza, pero yo estoy estancada. 

Noches en silencio, pensando si tu hijo ya nacería, como sería, si estaría bien, si alguien le abraza, lo calma o le da amor cuando lo necesita. Son pensamientos inevitables en ese embarazo de corazón que te ha tocado vivir. Pero el amor con el que empezaste a recorrer el principio del camino, va de tu mano, y continuas caminando a través de ese túnel que es la incertidumbre. Hasta que un día, de la manera mas inesperada, se filtra un rayo de luz y allí al final del túnel, tu hijo.

Os imagino y os acompaño en pensamiento mientras cogéis ese avión. Vuestro rayo de luz ha llegado, volar muy alto. 

Dedicado a vosotros, ya sabéis quienes sois. Os queremos.




No hay comentarios

Publicar un comentario