Señales

sábado, 14 de enero de 2017



Cuando mi marido y yo decidimos adoptar no sabíamos nada al respecto de los trámites y pasos a dar. Recuerdo a la perfección esa sensación de estar perdida, como una barca en mitad del océano, con un destino al que llegar, pero sin la carta de navegación para lograrlo.

No habían pasado ni un par de semanas desde nuestra resolución, cuando una persona de mi entorno me comenta que justo alguien en su familia acaba de ser padre de un pequeño etíope. SEÑALES. No puedo describiros la sensación que me recorrió el cuerpo, una corriente eléctrica subió por mis piernas hasta mi cabeza y miles de mariposas se instalaron en mi estómago. Solo hizo falta un poco de valor para contarle que justo nosotros queríamos comenzar con un proceso de adopción y que no sabíamos ni por dónde empezar.

Aquella confesión trajo consigo un café con personas que no conocíamos de nada, pero que en su generosidad nos explicaron los pasos que debíamos hacer, nos contaron su experiencia y nos dieron referencias de la ECAI y del país donde ellos habían tramitado. Para alguien que estaba al principio del camino, aquel encuentro lo fue todo.

Detrás de aquello vinieron las charlas en Consejería, la decisión de escoger país, ECAI y una recopilación de toda la documentación necesaria para poder iniciar un expediente de adopción. Un par de meses más tarde, un viernes de julio, a las 13 horas, el funcionario de turno nos sellaba en el registro la entrada de lo que sería el principio de nuestra familia. Salí de allí super nerviosa, memorizando el número que nos habían asignado y guardando aquel resguardo como oro en paño. 

Justo esa tarde tomábamos rumbo a una pequeña localidad del Norte, habíamos decidido celebrar el comienzo de nuestra familia con una escapada a un hotelito rural al pie de playa, queríamos saborear aquel momento, los dos solos, con largos paseos por la orilla, sumidos en la espera que comenzábamos y con miles de preguntas e incertidumbre.

En uno de aquellos paseos matutinos, con nuestros pantalones arremangados, cogidos de la mano y caminando en silencio, oigo la voz de mi marido: "Marta, mira allí". Un pequeño etíope de no más de dos años se encontraba sentado en la orilla junto con sus padres, chapoteaba en el agua con un traje de neopreno. Era nuestra SEÑAL, nuestra nueva vida comenzaba, nos quedarían aun años hasta conocer a nuestro hijo, pero aquel pequeño, justo en aquel momento en el que comenzábamos a caminar nos dio la certeza de que por fin, empezábamos a tirar de nuestro hilo.

El camino hasta nuestro hijo estuvo lleno de señales, que llegaban en los momentos adecuados y nos ayudaron a sobrellevar la espera, y el vuestro ¿también os encontrasteis señales que os ayudaron a recorrerlo?



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