Mi pequeño cachorro de león

lunes, 20 de marzo de 2017

Mi pequeño cachorro de león, mi niño alegre, de sonrisa fácil, siempre dispuesto a jugar, a saltar, a divertirte. Siempre con una canción entre tus labios y con el ritmo en el cuerpo.

Mi pequeño cachorro de león, siempre con tu burrito a cuestas, tu pulgar en tu boquita de piñón. Duermes inocente, ajeno a lo que te depara el futuro. Quizás soñando con lo alto que saltaste hoy, o lo rápido que bajaste la cuesta con la moto.

Y mientras tú duermes, cachorro mío, mamá te contempla y se pregunta cuando cambiará todo. Cuando tus miedos empezarán a aflorar. Cuando llegará el momento en el que tu cabecita haga click y seas consciente lo que significa que mamá no te haya llevado en su barriguita. Si eso te producirá dolor, si yo estaré lo suficientemente atenta para ver ese cambio en tu mirada, y aliviar tu sufrimiento.

Mientras te observo durmiendo, me pregunto si el color de tu piel te pondrá obstáculos, si los sortearás con agilidad o si te enredarás en ellos. 

Y me duele, me duele saber que de una forma u otra, algún día conocerás el dolor. No, eso no es cierto, ya lo conociste. En tu corta vida ya has sufrido por perderlo todo, ya conoces lo que es estar solo frente al mundo. Sabes lo que es ser despojado de todo lo que tenías y conocías, e ir en manos de dos completos desconocidos, que te sonreían, te abrazaban, te besaban, pero nada sabías de ellos.

Tú, mi pequeño cachorro león, ya sabes lo que es abrir el corazón, darlo todo a cambio de nada y abrirte a la vida. Te has enfrentado a un miedo inimaginable y has confiado en aquellos dos desconocidos, iluminando sus vidas con tu sonrisa y amor.

Ahora duermes tranquilo, confiado, con tu suave manita entre la mía. Sabes que cada noche estaré a tu lado, venciendo la oscuridad, juntos. 

Así como yo sé que para que podamos seguir afrontando miedos juntos, tengo que esforzarme en demostrarte que puedes confiar en mí, que siempre estaré aquí, dispuesta a escucharte, sin juzgar. 

Que por muy dispares que sean tus temores, mi mano siempre estará ahí, agarrando la tuya, recordándote que busques el valor dentro de tu corazón. 

"Aunque el corazón te lata con fuerza, aunque tus piernas tiemblen y tengas ganas de correr, confía en ti, pequeño, y saldrás victorioso"

Cuentos Para Aprender a Convivir de Begoña Ibarrola


Gracias por acompañarme en mi paseo semanal. Feliz semana.









No hay comentarios

Publicar un comentario