Anhelos

viernes, 7 de abril de 2017


En los años anteriores a la llegada de A, cuando ya teníamos nuestro proyecto de familia creado, cada vez que se acercaba el fin de semana escuchaba a las personas de mi entorno los planes que realizaban para pasar tiempo en familia. E inevitablemente yo me preguntaba cuando sería yo la que los hiciese, incluso a veces hasta me los imaginaba.

Aquel mundo parecía inalcanzable, ¿de verdad yo en algún momento llevaría por primera vez a mi hijo al cine? ¿o acudiría a sus partidos de fútbol? ¿llevaría mi coche cargado de miles de juguetes camino a la playa? ¿echaríamos partidas al Parchís en las tardes de lluvia?

Quizás si no has vivido un proceso de adopción, te estés diciendo que menuda tontería, pero tras ocho años esperando formar una familia, créeme que puedes llegar a anhelar vivir cosas como estas. 

Yo anhelaba ser esa mujer que entraba por la puerta de la oficina con unas ojeras enormes, tras haber pasado la noche en vela por el virus de turno.  Anhelaba pasar frío en los entrenamientos de fútbol. Anhelaba ser esa mujer a la que se le olvidaba meter el mandilón en la mochila los lunes por la mañana. Anhelaba ser esa mujer con los hombros eternamente manchados de restos de leche y comida. Porque esa mujer, precisamente esa, tendría a su hijo entre sus brazos.








Subscribe to Lluvia al pasear

No hay comentarios

Publicar un comentario