viernes, 16 de marzo de 2018

Escogiendo Muñecas

viernes, 16 de marzo de 2018


A tiene dos bebés, un Baby Pelon y un muñeco negrito muy gracioso con pañal y chupete, sin marca definida al que un día vi en el escaparate de una tienda de souvenirs y no pude resistirme a comprarlo. De siempre le ha gustado jugar con ellos, bañarlos, darles de comer, dormirlos. Nos hace gracia escucharle mientras lo hace, porque imita nuestros comportamientos, nuestras conversaciones. Me observo a través de sus juegos. 

Para mi es importante que tanto sus muñecos como sus libros y cuentos sean multiculturales. Hace tiempo leí un artículo donde se hablaba de la importancia de educar a nuestros hijos en la diversidad cultural y racial. En ese caso en concreto hablaban del caso de los cuentos. Pero yo lo extendería también a los muñecos.

Así que cuando hace unas semanas me encontré que de un momento a otro debía acudir a una visita con regalo en mano para una niña miembro de una familia multiracial, y que ese regalo debía ser una muñeca, creí conveniente que mi aportación debería ser lo menos tradicional posible.

Pero cual fue mi desilusión al llegar al centro comercial y comprobar que en los estantes solo había un tipo de muñeca, esa misma, la tradicional. Pelo largo rubio, pestañas infinitas, ojos azules y piel blanca.

Por si acaso y para no descartar del todo mi idea, me di una vuelta por el lineal de los bebés, tenía una vaga idea de haber visto en algún momento un bebé negrito y deposité mis esperanzas en encontrar uno. Tampoco tuve suerte. Mi última opción eran los Baby Pelones, pero al parecer las recientes compras navideñas habían arrasado con ellos. 

Así que allí estaba, a media hora de tener que realizar mi visita y a un tris de llegar con las manos vacías. Al final, mi salvación llegó en forma de peluche, una osita muy mona me atraía mucho más que cualquier muñeca del pasillo de al lado.

Desde aquel momento, me propuse encontrar muñecas que se salieran de lo tradicional, tener alguna referencia por si se volvía a dar el caso, saber a qué recurrir.

Fruto de esa búsqueda nace esta entrada. Necesitaba compartir con vosotras mis hallazgos por si alguna vez os encontráis en la misma tesitura que yo. Así que al trapo, ahí va el listado.

1 - Nenuco
Dentro de la gama de los muñecos blanditos, tienen tres modelos, uno de ellos con el tono de piel oscuro.

2 - Barriguitas
¿Quién no ha tenido una Barriguitas en su infancia? Recuerdo que eran de las pocas multiculturales de mi época, la mía era negrita ¿casualidad?, quién sabe. Ahora, estéticamente difieren un poco de aquellas y solo he encontrados dos modelos multiculturales,  La Barriguitas Vacaciones Florida y Barriguitas Asiática 

3 - Rosa Toys
En su sección Colección tiene un par de muñequinas negritas

4 - New Born by Berenguer
Su bebé asiático me ha gustado muchísimo. También tienen bebés y muñecas de raza negra.

5 - Paola Reina
Pero si hay una marca que destaca sobre las demás, y que me ha gustado especialmente, sin lugar a dudas es ésta. Sus muñecas guardan una cuidada estética. 
  • NoraAndrea, Sharif  o Esther de piel bruna y rizadas melenas.
  • Liu, Manica y Mei  con sus rasgos asiáticos y que tanto me recuerdan a unas dragoncillas a las que quiero muchísimo.
  • Cualquiera de los modelos de esta marca es una buena opción, no solo porque dedique modelos a otras razas, sino que también huye de estereotipos y sus muñecas son rubias, pelirrojas, morenas, incluso con profesiones como policías, bomberos, cirujanos.

Lo sé, la lista no es muy extensa, pero quiero pensar que este, solo es el comienzo. Que poco a poco entre todas vayamos ampliando la lista, por ello os animo a dejar vuestras propuestas en los comentarios. Y porque no, me voy a permitir soñar y que algún día, cuando pasee por el pasillo de juguetes de un centro comercial, las muñecas sean fiel representación de l@s niñ@s que jueguen con ellas. 

Gracias por acompañarme un viernes más. Os deseo un feliz fin de semana.














viernes, 9 de marzo de 2018

La Barrera Genética

viernes, 9 de marzo de 2018



Hace apenas unas semanas, y con una diferencia de unos pocos días entre ellos, llegaron hasta mi dos entradas de dos blogs sobre infertilidad. En realidad no sé muy bien que me hizo abrir aquellos enlaces y leerlos, pero desde que lo hice, han estado dando vueltas por mi cabeza.

Ambas familias comentaban su viaje a través de los tratamientos de fertilidad, las esperanzas que depositaban en ellos, la frustración cuando no llegaba el deseado embarazo y de nuevo la ilusión cuando comenzaban un nuevo ciclo de tratamientos. Sentimientos totalmente comprensibles. 

Podía identificarme con ellas, con su lucha, con sus altibajos emocionales, con la esperanza de lograr un sueño. Pero eso no fue lo que llamó mi atención, ni lo que me lleva rumiando desde entonces. En ambos casos, llegado a un punto de su relato, esgrimían las razones por las que no abandonaban esta opción de maternidad/paternidad, y además añadían varias de por qué no contemplaban la adopción como una posibilidad.

Mientras las iba leyendo asentía levemente con la cabeza y me visualizaba tomándome un café con esas familias, hablando de adopción, disolviendo sus miedos y dudas. Cada una de las razones que ofrecían para no optar por la adopción, brotaban desde el desconocimiento que existe sobre este tema. Al principio del proceso, cuando solo es una posibilidad que tienes que plantearte, cuesta muchísimo encontrar información veraz de lo que significa esta maternidad. Y sobretodo cuesta encontrar familias reales que hayan pasado por ello, que te cuenten su experiencia y que ayuden a disipar preocupaciones. De ahí mi necesidad de acompañarles, escucharles y resolver dudas.

Hasta que llegó la última razón de su lista: los genes.

Un motivo sobre el que no basta disipar preocupaciones alrededor de un café, porque el principal trabajo es interno, y la primera decisión es precisamente decidir si me siento cómoda con esa barrera ahí y deseo dejarla, o por si lo contrario deseo analizar por qué está ahí, de qué miedos o egos se alimenta, valorarlos, equilibrar la balanza. Es una batalla que cada uno escoge si la quiere librar o no, y cada una de las decisiones es válida.

No es mi intención juzgar a nadie, ni sus decisiones, al fin al cabo somos libres de tomarlas y de considerar qué es lo mejor para nosotros y nuestras familias. Ni tan siquiera osaría a sugerir que maternidad es mejor o peor que otra, porque solamente nos diferencia el camino hasta llegar a un mismo destino.

También quiero concretar que no todas las personas que hemos optado por la adopción hayamos sentido alguna vez esa barrera o hayamos tenido que superarla. Como todo en la vida y sobretodo en las personas, dependerá de la situación de cada uno, y los habrá, como en mi caso, que no hemos tenido que superar nada porque esa barrera simplemente nunca ha existido, para otras personas igual era pequeñita y supuso muy poco esfuerzo abordarla y habrá quién a lo mejor, le ha llevado su tiempo saltarla. Eso solo cada individuo lo sabrá.

Lo que yo al menos tengo claro, es que cuando mi hijo sea adulto no espero mirarle y encontrarme con un reflejo de mis ojos, pero sí con una mirada cargada de felicidad.

No espero que sus manos se parezcan a las de su abuelo, pero sí que sepan tratar con dulzura y con cariño.

Cuando escuche su voz, no espero que tenga el mismo tono que la de su padre, pero sí que sea fiel reflejo de un lenguaje respetuoso y no haya ofensas en sus palabras.

Cuando mire su altura, no espero que sea la misma que la de su tío, porque espero que su mayor crecimiento resida en su interior.

Espero que el día de mañana mi hijo sea un ciudadano del mundo, que se encuentre a gusto con lo que haya decidido ser en el vida, y que haya aprendido a luchar por ello desde el respeto y la tolerancia.

Espero también, que aunque tenga problemas y miedos, sepa afrontarlos.

Espero que tenga la fuerza para reconciliarse con su pasado, piedra angular para que pueda disfrutar de su futuro.

Espero que ame y respete sus orígenes, así como el país que le ha visto crecer.

Simplemente, espero que sea feliz. 

Y yo espero saber estar a la altura.

Los genes, en este caso, pueden seguir fuera de la ecuación.

Buen fin de semana.




viernes, 2 de marzo de 2018

Hablemos de Disciplina Positiva - Entrevista a Irene Iglesias Ruiz

viernes, 2 de marzo de 2018



Cuando A tenía apenas dos años, tuve la oportunidad de asistir a varios talleres de Disciplina Positiva. Yo no tenía ni idea de qué era hasta aquel momento. Irene con su dulce voz y paciencia infinita, fue esgrimiendo los principios básicos de esta disciplina, nos fue facilitando herramientas y recursos para facilitar la comunicación con nuestros hijos, fue escuchando nuestras dudas, nuestras preocupaciones, siempre con una sonrisa en la boca, y nunca juzgando. 

Al fin y al cabo, ella fue la artífice de que en casa instauráramos la rutina de dar las gracias al final de día.

Pedagoga y madre de tres hijos, desarrolla su vida profesional en el departamento de orientación de un instituto y hace seis años decidió certificarse en Disciplina Positiva, desde entonces no ha dejado de asesorar a padres y docentes. Hoy tengo la suerte de que me acompañe en el blog. 
Hablemos de Disciplina Positiva, pues.


Irene, ayúdanos a entender a grandes rasgos en qué consiste  la Disciplina Positiva.

Es una filosofía de vida. Una forma de relacionarte con los niños y con los adultos.  De manera resumida es ser firme y amable a la vez, sin ser solo autoritario ni permisivo, sino utilizando  estrategias democráticas que ayuden a los niños/as a tener habilidades de vida.

Busca implicar a los niños en la resolución de conflictos, en hacerles partícipes de sus situaciones, de que crezcan avanzando en responsabilidad y empatía, siempre dentro de las capacidades y necesidades de cada uno.

Esta disciplina quiere mostrar que siempre hay una razón que genera una mala acción y busca entender que hay detrás de ese mal comportamiento.

Y algo que me cuesta mucho y es un principio fundamental:

"Muestra que todos cometemos errores y estos no deben de ser vistos como un fallo a ocultar, como un estigma o sentirme culpable por ello, sino que debemos mostrar que “los errores son maravillosas oportunidades para aprender”.


La Disciplina Positiva es una forma de educar y criar que se nutre de la inteligencia emocional, la neurociencia y el apego.

¿En qué aspectos de la educación y la relación con nuestros hijos puede ayudarnos? ¿De qué herramientas y recursos nos dota la Disciplina Positiva?

Nos dota de visualizar al niño desde su prisma (no desde la del adulto), de conocer como funciona el cerebro para entender por qué actuamos así, de ser más humildes con nosotros mismos y con los demás para no sentirnos tan culpables y vivir en armonía la relación con los pequeños… 

Las herramientas son aquellas que en un estado de calma y sensatez llegamos a ellas. En una charla que dí en noviembre en Las Vegas (Asturias), cuando me dijeron los padres “si todo esto está muy bien pero ¿cómo lo hacemos en nuestro día a día?”. Les respondí “ muy buena pregunta, venga ahora desde la calma y tranquilidad decirme qué podemos hacer para que mi hijo/a recoja, se ponga el pijama, …. Pensemos en una situación y decirme qué podemos hacer”. Entonces fueron saliendo muchas: ponerme a su altura, entenderle, preguntarle, dale opciones limitadas… Las estrategias que la Disciplina Positiva enseña no son algo tan novedoso que nunca hayamos escuchado antes, sino que es algo que no estamos acostumbrados a realizar y que por ello necesita una modificación en nuestra forma de ver la infancia y relacionarnos con ella.

¿Cómo llegó a tu vida?

He devorando muchos libros de crianza y siempre he sabido lo que quería poner en práctica y lo que no. Cuando descubrí los libros de disciplina positiva de Jane Nelsen vi que eso era  lo que yo quería y estaba intentando hacer,  así que profundicé en esta filosofía y me formé en ella.

Si nos vamos dos o tres décadas hacia atrás, la mayoría de los padres/madres nos dirían que entendían el éxito para sus hijos como el hecho de estudiar  una carrera, tener un buen trabajo, una vivienda, etc… (muchos de nosotros nos hemos educado así). Sin embargo, actualmente muchos padres/madres  nos dirán que el éxito para sus hijos radica en que sean felices, entendiendo por felicidad ese estado de bienestar emocional: relaciones sanas, autonomía, seguridad, superación, alegría. El baremo ha cambiado bastante ¿verdad?

El baremo ha cambiado mucho porque ahora le damos mucha importancia a las emociones, a gestionarlas, regularlas y sabe manejarlas, antes esto no era un tema de preocupación. Ahora gracias a los avances en neuropsicología y neuroeducación entendemos que es un pilar básico en la relación con los demás y en el aprendizaje diario, tanto en casa como en el aula.

Y  en el caso de los docentes ¿qué les impulsa a introducir la Disciplina Positiva dentro de sus aulas?

Si la situación se nos puede complicar en casa con nuestros hijos, en un aula con unos 20 niños/as la situación puede llegar a ser compleja. Nos faltan estrategias porque se nos dan problemas que antes no se daban y en la universidad no se forma a los docentes en resolución de conflictos en el aula y son los docentes los que tienen que reciclarse y aprender mecanismos de convivencia adecuados en el aula. En esta búsqueda de poner remedio a conflictos diarios algunos docentes encuentran la disciplina positiva y se empapan de ella, porque ven y comprueban que las estrategias punitivas, en el aula como en casa, no sirven, no resuelven nada y los conflictos se mantienen o empeoran.



Entiendo que si queremos ver un cambio en nuestros hijos, debemos empezar por nosotros mismos.  En tu opinión ¿Cuál es la primera actitud que debemos mostrar?

Esto es algo muy complicado pero básico. Si yo no manejo bien las situaciones en casa, es prioritario empezar por mi mismo, aprender otra forma de relacionarme y otras estrategias.

"Es un trabajo personal de cambio: de bajar nuestras prisas, de pararnos a pensar, de buscar estrategias desde la calma no desde el enfado, de querer ser el espejo de mi  hijo/a, de buscar mi bienestar personal y desde ahí relacionarme y buscar soluciones al día a día con mis hijos, de dar respeto para exigir respeto…"


¿Podrías recomendarnos los tres libros imprescindibles por los que deberíamos empezar los padres/madres?

Uffff, te diré que he leido tantos que te podría decir unos cuantos buenísimos o que a mi me han servido mucho. Por supuestos los de Janen Nelsen, pero luego otros que me han enseñado son: - “El cerebro del niño” de Dan Siegel, Los de Adele Faber y Elaine Mazlish, Los de Nancy Samalin.

¿Y otros tres para nuestros hijos?

Aquí es importante buscar libros que les atraigan por su temática y estética y que tengan un aprendizaje o moraleja.
Me gustan muchos  los cuentos de Begoña Ibarrola que tienen un aprendizaje muy bonito, enfocado en un perfil de disciplina positiva.

Algún consejo que te gustaría trasladar a los padres/madres que nos estén leyendo.

Quiero trasmitir a todas las familias que no se echen culpas, que no se “fustiguen” por todo. Hoy en día en mi consulta lo encuentro mucho y esto solo hace que hundirles en la función de ser padres.

"La culpa no nos deja avanzar, es importante ver los errores y querer aprender de ellos, y esto mismo transmitírselo a los niños."


Uno de mis objetivos en la formación con familias es que no se sientan culpables, luego ellos tienen que trabajar para que sus hijos no se sientan culpables por sus errores, y construir aprendizajes de todo ello.

Debemos asumir que no tenemos que realizar un aprendizaje dirigido (que caemos mucho en dirigir a los niños en lo que tienen que hacer, decir, ….) y si fomentar un aprendizaje conjunto, por que así conseguimos que se sientan pertenecientes al núcleo familiar, capaces y les  formamos en responsabilidad. Pero si yo me siento culpable, y culpabilizo con mucha facilidad, esto solo genera mal ambiente, incapacidad y frustración.


Siempre es un placer escucharte y leerte Irene, muchísimas gracias por acompañarnos hoy en el blog, por darnos ese aliento para querer mejorar como personas, y como padres.


Si te apetece seguir leyendo a Irene, te dejo una pequeña recopilación de sus artículos:


Para más información sobre Disciplina Positiva, formadores y talleres en tu comunidad, no dejes de visitar su web.

Buen fin de semana.