Hablemos de Disciplina Positiva - Entrevista a Irene Iglesias Ruiz

viernes, 2 de marzo de 2018



Cuando A tenía apenas dos años, tuve la oportunidad de asistir a varios talleres de Disciplina Positiva. Yo no tenía ni idea de qué era hasta aquel momento. Irene con su dulce voz y paciencia infinita, fue esgrimiendo los principios básicos de esta disciplina, nos fue facilitando herramientas y recursos para facilitar la comunicación con nuestros hijos, fue escuchando nuestras dudas, nuestras preocupaciones, siempre con una sonrisa en la boca, y nunca juzgando. 

Al fin y al cabo, ella fue la artífice de que en casa instauráramos la rutina de dar las gracias al final de día.

Pedagoga y madre de tres hijos, desarrolla su vida profesional en el departamento de orientación de un instituto y hace seis años decidió certificarse en Disciplina Positiva, desde entonces no ha dejado de asesorar a padres y docentes. Hoy tengo la suerte de que me acompañe en el blog. 
Hablemos de Disciplina Positiva, pues.


Irene, ayúdanos a entender a grandes rasgos en qué consiste  la Disciplina Positiva.

Es una filosofía de vida. Una forma de relacionarte con los niños y con los adultos.  De manera resumida es ser firme y amable a la vez, sin ser solo autoritario ni permisivo, sino utilizando  estrategias democráticas que ayuden a los niños/as a tener habilidades de vida.

Busca implicar a los niños en la resolución de conflictos, en hacerles partícipes de sus situaciones, de que crezcan avanzando en responsabilidad y empatía, siempre dentro de las capacidades y necesidades de cada uno.

Esta disciplina quiere mostrar que siempre hay una razón que genera una mala acción y busca entender que hay detrás de ese mal comportamiento.

Y algo que me cuesta mucho y es un principio fundamental:

"Muestra que todos cometemos errores y estos no deben de ser vistos como un fallo a ocultar, como un estigma o sentirme culpable por ello, sino que debemos mostrar que “los errores son maravillosas oportunidades para aprender”.


La Disciplina Positiva es una forma de educar y criar que se nutre de la inteligencia emocional, la neurociencia y el apego.

¿En qué aspectos de la educación y la relación con nuestros hijos puede ayudarnos? ¿De qué herramientas y recursos nos dota la Disciplina Positiva?

Nos dota de visualizar al niño desde su prisma (no desde la del adulto), de conocer como funciona el cerebro para entender por qué actuamos así, de ser más humildes con nosotros mismos y con los demás para no sentirnos tan culpables y vivir en armonía la relación con los pequeños… 

Las herramientas son aquellas que en un estado de calma y sensatez llegamos a ellas. En una charla que dí en noviembre en Las Vegas (Asturias), cuando me dijeron los padres “si todo esto está muy bien pero ¿cómo lo hacemos en nuestro día a día?”. Les respondí “ muy buena pregunta, venga ahora desde la calma y tranquilidad decirme qué podemos hacer para que mi hijo/a recoja, se ponga el pijama, …. Pensemos en una situación y decirme qué podemos hacer”. Entonces fueron saliendo muchas: ponerme a su altura, entenderle, preguntarle, dale opciones limitadas… Las estrategias que la Disciplina Positiva enseña no son algo tan novedoso que nunca hayamos escuchado antes, sino que es algo que no estamos acostumbrados a realizar y que por ello necesita una modificación en nuestra forma de ver la infancia y relacionarnos con ella.

¿Cómo llegó a tu vida?

He devorando muchos libros de crianza y siempre he sabido lo que quería poner en práctica y lo que no. Cuando descubrí los libros de disciplina positiva de Jane Nelsen vi que eso era  lo que yo quería y estaba intentando hacer,  así que profundicé en esta filosofía y me formé en ella.

Si nos vamos dos o tres décadas hacia atrás, la mayoría de los padres/madres nos dirían que entendían el éxito para sus hijos como el hecho de estudiar  una carrera, tener un buen trabajo, una vivienda, etc… (muchos de nosotros nos hemos educado así). Sin embargo, actualmente muchos padres/madres  nos dirán que el éxito para sus hijos radica en que sean felices, entendiendo por felicidad ese estado de bienestar emocional: relaciones sanas, autonomía, seguridad, superación, alegría. El baremo ha cambiado bastante ¿verdad?

El baremo ha cambiado mucho porque ahora le damos mucha importancia a las emociones, a gestionarlas, regularlas y sabe manejarlas, antes esto no era un tema de preocupación. Ahora gracias a los avances en neuropsicología y neuroeducación entendemos que es un pilar básico en la relación con los demás y en el aprendizaje diario, tanto en casa como en el aula.

Y  en el caso de los docentes ¿qué les impulsa a introducir la Disciplina Positiva dentro de sus aulas?

Si la situación se nos puede complicar en casa con nuestros hijos, en un aula con unos 20 niños/as la situación puede llegar a ser compleja. Nos faltan estrategias porque se nos dan problemas que antes no se daban y en la universidad no se forma a los docentes en resolución de conflictos en el aula y son los docentes los que tienen que reciclarse y aprender mecanismos de convivencia adecuados en el aula. En esta búsqueda de poner remedio a conflictos diarios algunos docentes encuentran la disciplina positiva y se empapan de ella, porque ven y comprueban que las estrategias punitivas, en el aula como en casa, no sirven, no resuelven nada y los conflictos se mantienen o empeoran.



Entiendo que si queremos ver un cambio en nuestros hijos, debemos empezar por nosotros mismos.  En tu opinión ¿Cuál es la primera actitud que debemos mostrar?

Esto es algo muy complicado pero básico. Si yo no manejo bien las situaciones en casa, es prioritario empezar por mi mismo, aprender otra forma de relacionarme y otras estrategias.

"Es un trabajo personal de cambio: de bajar nuestras prisas, de pararnos a pensar, de buscar estrategias desde la calma no desde el enfado, de querer ser el espejo de mi  hijo/a, de buscar mi bienestar personal y desde ahí relacionarme y buscar soluciones al día a día con mis hijos, de dar respeto para exigir respeto…"


¿Podrías recomendarnos los tres libros imprescindibles por los que deberíamos empezar los padres/madres?

Uffff, te diré que he leido tantos que te podría decir unos cuantos buenísimos o que a mi me han servido mucho. Por supuestos los de Janen Nelsen, pero luego otros que me han enseñado son: - “El cerebro del niño” de Dan Siegel, Los de Adele Faber y Elaine Mazlish, Los de Nancy Samalin.

¿Y otros tres para nuestros hijos?

Aquí es importante buscar libros que les atraigan por su temática y estética y que tengan un aprendizaje o moraleja.
Me gustan muchos  los cuentos de Begoña Ibarrola que tienen un aprendizaje muy bonito, enfocado en un perfil de disciplina positiva.

Algún consejo que te gustaría trasladar a los padres/madres que nos estén leyendo.

Quiero trasmitir a todas las familias que no se echen culpas, que no se “fustiguen” por todo. Hoy en día en mi consulta lo encuentro mucho y esto solo hace que hundirles en la función de ser padres.

"La culpa no nos deja avanzar, es importante ver los errores y querer aprender de ellos, y esto mismo transmitírselo a los niños."


Uno de mis objetivos en la formación con familias es que no se sientan culpables, luego ellos tienen que trabajar para que sus hijos no se sientan culpables por sus errores, y construir aprendizajes de todo ello.

Debemos asumir que no tenemos que realizar un aprendizaje dirigido (que caemos mucho en dirigir a los niños en lo que tienen que hacer, decir, ….) y si fomentar un aprendizaje conjunto, por que así conseguimos que se sientan pertenecientes al núcleo familiar, capaces y les  formamos en responsabilidad. Pero si yo me siento culpable, y culpabilizo con mucha facilidad, esto solo genera mal ambiente, incapacidad y frustración.


Siempre es un placer escucharte y leerte Irene, muchísimas gracias por acompañarnos hoy en el blog, por darnos ese aliento para querer mejorar como personas, y como padres.


Si te apetece seguir leyendo a Irene, te dejo una pequeña recopilación de sus artículos:


Para más información sobre Disciplina Positiva, formadores y talleres en tu comunidad, no dejes de visitar su web.

Buen fin de semana.





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