Ruta La Pesanca - Foz de Moñacos

martes, 30 de octubre de 2018

Mucho antes de convertirnos en padres, teníamos como costumbre, siempre que el tiempo nos lo permitiera, perdernos por algún bosque o montaña asturiana. Alejarnos de la ciudad, respirar aire limpio, rodearnos de naturaleza, sus colores y sus sonidos.

Si en primavera las rutas costeras son las que más nos gustan, el Otoño es tiempo de bosques. Hay algo mágico en los montes asturianos en pleno otoño, esos rayos de sol que se cuelan entre los árboles, el color dorado de sus hojas, el verdor de la vegetación, el sonido de los riachuelos que lo atraviesan.

Ahora que A ya empieza a tener una edad adecuada para caminar, estamos retomando esta sana costumbre, y hace apenas unos días nos perdimos en uno de esos parajes que tanto nos gustan. 





La ruta de La Pesanca a la Foz de Moñacos es una opción bastante asequible para comenzar a hacer caminatas con los niños. Dejaremos el coche en el aérea recreativa de La Pesanca para tomar la pista que nos lleva hasta la Foz. Los seis kilómetros que distan hasta destino, discurren por una pista bien definida, con un suave desnivel. Iremos ascendiendo a la vera del río Infierno y atravesando un precioso bosque, que si el día amanece soleado, es todo un espectáculo contemplar los rayos de sol que se filtran entre los troncos de los árboles.

Si además coincide que hacéis la ruta en pleno otoño, los niños irán entretenidos recogiendo los frutos del bosque (castañas y avellanas principalmente) aunque  nosotros no tuvimos suerte ya que este año no ha sido abundante al respecto. Aún así en la naturaleza siempre se encuentran distracciones, y no dejaran de jugar a pequeños exploradores en busca de algún tesoro. 

Para ser la primera ruta de montaña que hacía el peque, nos sorprendió caminando más de lo que pensábamos. Y  creo que la clave fue la de ir en grupo, donde también había niños de edades cercanas a la de A. Entre juegos y risas, se motivaban unos a otros para caminar. 

Recorrimos unos cinco kilómetros, antes de colocar la manta y pararnos a degustar los bocadillos. Y aunque no llegamos al final, el recorrido en sí es tan bonito que no desmerece nada no llegar a destino, siendo además, la disculpa perfecta para regresar.






A nuestro regreso alargamos nuestra estancia en el área recreativa fluvial de La Pesanca, donde nos sentamos a merendar en una de sus mesas. 

No podía dejar de mencionar que para llegar hasta La Pesanca, hay que pasar necesariamente por Espinaredo. Un precioso pueblo ubicado en el concejo de Piloña, famoso por tener más de 30 hórreos, que junto con sus casas de dos plantas y balcones engalonados de plantas y flores, hacen de este enclave un punto de descanso donde tomarnos un descanso para pasear entre sus calles, y quizás descubrir alguna ruta de las muchas que tienen este pequeño pueblo como punto de partida.




Espero que os haya gustado este paseo de hoy, entre bosques asturianos. Os dejo con toda la información de la ruta.



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