lunes, 31 de diciembre de 2018

Mini Bundt Cakes de Membrillo

lunes, 31 de diciembre de 2018



Cuando mi amiga Inés me regaló una bolsa con membrillos del pueblo recién recolectados, no sabía muy bien qué hacer con ellos, a parte del típico dulce de membrillo. Días más tarde, A se puso a revolver por la cocina, y entre los moldes que tengo guardados, le llamaron la atención unos en concreto: los mini bundt cakes. En mi cabeza se encendió una lucecita y me puse manos a la obra.


Quién me diría a mi que despediría el año, bloguerilmente hablando, con una receta. Hace tan solo unos meses estaba en el dilema de si incluir esta sección en el blog, y haciendo balance, no puedo estar más agradecida y contenta por la acogida que ha tenido.

Al final han encajado todas las piezas para que en mi casita virtual os esté esperando con el horno encendido, desde la escalera seguro que ya percibís el dulce perfume del membrillo. Pasad, la puerta esta abierta. Os espero sentada con mi tacita de té de rooibos, canela y naranja, y una bandeja de media docena de estos deliciosos, jugosos y perfumados mini bundt cakes. Sentaros, y disfrutad.



Elaboración:

  • Precalentamos el horno a 180º
  • En un bol batimos los huevos junto con la panela, ayudándonos de las varillas de la batidora para que cojan la mayor cantidad de aire posible.
  • Añadimos medio vaso de aceite de oliva virgen extra y continuamos batiendo.
  • Pelamos y troceamos el membrillo, y posteriormente lo trituramos en un procesador de alimentos.
  • Poco a poco lo vamos incorporando a la masa.
  • Añadimos la cucharadita de canela molida.
  • Vamos incorporando muy poco a poco la harina, tamizada previamente. Cuando esté totalmente integrada, añadimos la cucharada de levadura.
  • Repartimos la masa en los mini moldes, los míos eran de silicona por lo que no tuve que engrasarlos previamente, si no lo son, recordad hacedlo para que no se pegue la masa.
  • Hornear unos 20 min, o hasta que pinchando la masa, el cuchillo salga totalmente limpio.
  • Dejar enfriar antes de desmoldar y si se desea, decorar con azúcar glass.

El resultado son unos dulce mini bocados, muy jugosos y aromáticos. Espero que aprovechando estos días de fiesta que aún nos quedan por delante, os animéis a prepararla. Si la hacéis, no dejéis de hacerme llegar vuestra opinión.

No quiero despedirme hoy sin dejar de desearos una feliz salida y entrada de año. Que todos vuestros deseos se cumplan en este año que está por comenzar. Yo os seguiré esperando por aquí, y brindaré por lo afortunada que me siento por tener vuestra compañía.


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lunes, 10 de diciembre de 2018

5 Beneficios de los juegos de construcción

lunes, 10 de diciembre de 2018


Despiertas temprano, justo cuando comienza a oírse el bullicio del amanecer en la ciudad a través de las ventanas. El sol aparece tímidamente en la habitación. Te cojo en brazos, y te llevo hasta ese pequeño salón que se ha convertido en nuestro hogar. Tan solo llevamos tres días juntos pero ya empiezo a reconocer tus miradas. Después del desayuno saco de la maleta un juego de cubos apilables que llevaba demasiado tiempo guardado en un cajón.


Empiezas a jugar tímidamente, y a chocar los cubos unos contra otros. Poco a poco descubres que puedes construir una torre con ellos, cuando lo logras, me miras, y sin querer, al mover una de tus manitas la torre se cae y los cubos se van al suelo haciendo mucho ruido. Vuelves a mirarme y de repente, ahí está, tu primera sonrisa. El miedo comienza a desaparecer, empiezas a confiar.

Ese momento se quedó grabado en mi memoria por siempre. Cierro los ojos y me veo allí, en aquella habitación de hotel, sentada con mi hijo, jugando y escuchando sus carcajadas por primera vez.




Por aquel entonces, sabía que el juego era una herramienta fundamental para fomentar el vínculo entre nosotros, pero lo que desconocía por entonces, eran todos los beneficios que los juegos de construcción aportan a nuestros hijos.

  1. Trabajan la psicomotricidad fina de manos y dedos así como la coordinación óculo-manual.
  2. Son una buena herramienta para que aprendan el mundo que les rodea, adquieren visión espacial, a reconocer tamaños, colores, conceptos como la simetría, la gravedad y el equilibrio.
  3. Fomentan la capacidad de atención y de concentración, así como de la imaginación y creatividad.
  4. Si juegan con más personas u otros niños, además incentivan el trabajo en equipo, el respeto a las normas, los turnos y a solucionar conflictos.
  5. Son una buena excusa para enseñarles a recoger y organizar sus juguetes.




Desde aquella primera vez, han ido pasando varios juegos por casa, según A iba evolucionando y creciendo. Comenzamos con los cubos apilables, para pasar a los bloques de madera, y ahora mismo los que más le gustan son los basados en estructuras de palos. Permiten construir una multitud de diseños geométricos y en nuestro caso, nos gusta hacerlo en familia. A se encarga de clasificar los palos por tamaño y aprende las medidas a través del medidor que el propio juego trae junto con sus instrucciones.

Este que veis en las fotos, en concreto es el modelo Flexistix de Hape, lo encontraréis en La Vida En Peque  , y una de las cosas que más nos gusta de él, es que sea respetuoso con el medio ambiente, está realizado en bambú, la planta que más rápidamente crece en el mundo y se auto renueva de modo natural. Os dejo con todos los datos: