jueves, 15 de noviembre de 2018

Bizcocho de Mascarpone Sin Gluten

jueves, 15 de noviembre de 2018

Una de las costumbres que mas arraigadas tengo en mi rutina semanal dentro de la cocina es la de hornear cada domingo el bizcocho que desayunaremos a lo largo de la semana que comienza. Siempre ando en búsqueda de nuevas recetas, de hacerlas más sanas, evitando usar azúcar refinado y dando preferencia a harinas integrales.

Fruto de esa búsqueda nace precisamente esta receta. Quería encontrar la fórmula para hacer un bizcocho sin gluten, sin renunciar a la esponjosidad y el sabor. Tras varias pruebas que no me acababan de convencer del todo, creo que he dado con la textura que estaba buscando. 

Ahora que se acercan los días invernales y se pasa mucho mas tiempo en el hogar, no hay disculpa alguna para encender el horno y probar esta receta, os sorprenderá, os lo aseguro.

Vamos al lío.




Elaboración:

  1. Precalentar el horno a 180º
  2. Unta el molde con la mantequilla
  3. En un bol bate los huevos
  4. Añade la nata e integra bien.
  5. Añade la media taza de panela, remueve hasta que esté todo integrado
  6. Añade el aceite y vuelve a remover.
  7. Con la punta de un cuchillo, abre la vaina de vainilla y añade las semillas a la mezcla.
  8. Añade el queso mascarpone e integra bien.
  9. Es hora de añadir las harinas, para ello vete integrándolas poco a poco a la mezcla, sin dejar de batir.
  10. Por último incorpora la levadura y el sobre de gasificante.
  11. Vierte la masa en el molde y hornea unos 40 minutos a 180ºo hasta que al pinchar con un cuchillo, éste salga completamente seco.

Es un bizcocho contundente, perfecto para acompañar con una buena taza de té mientras la lluvia desciende por los cristales de la ventana.





martes, 30 de octubre de 2018

Ruta La Pesanca - Foz de Moñacos

martes, 30 de octubre de 2018

Mucho antes de convertirnos en padres, teníamos como costumbre, siempre que el tiempo nos lo permitiera, perdernos por algún bosque o montaña asturiana. Alejarnos de la ciudad, respirar aire limpio, rodearnos de naturaleza, sus colores y sus sonidos.

Si en primavera las rutas costeras son las que más nos gustan, el Otoño es tiempo de bosques. Hay algo mágico en los montes asturianos en pleno otoño, esos rayos de sol que se cuelan entre los árboles, el color dorado de sus hojas, el verdor de la vegetación, el sonido de los riachuelos que lo atraviesan.

Ahora que A ya empieza a tener una edad adecuada para caminar, estamos retomando esta sana costumbre, y hace apenas unos días nos perdimos en uno de esos parajes que tanto nos gustan. 





La ruta de La Pesanca a la Foz de Moñacos es una opción bastante asequible para comenzar a hacer caminatas con los niños. Dejaremos el coche en el aérea recreativa de La Pesanca para tomar la pista que nos lleva hasta la Foz. Los seis kilómetros que distan hasta destino, discurren por una pista bien definida, con un suave desnivel. Iremos ascendiendo a la vera del río Infierno y atravesando un precioso bosque, que si el día amanece soleado, es todo un espectáculo contemplar los rayos de sol que se filtran entre los troncos de los árboles.

Si además coincide que hacéis la ruta en pleno otoño, los niños irán entretenidos recogiendo los frutos del bosque (castañas y avellanas principalmente) aunque  nosotros no tuvimos suerte ya que este año no ha sido abundante al respecto. Aún así en la naturaleza siempre se encuentran distracciones, y no dejaran de jugar a pequeños exploradores en busca de algún tesoro. 

Para ser la primera ruta de montaña que hacía el peque, nos sorprendió caminando más de lo que pensábamos. Y  creo que la clave fue la de ir en grupo, donde también había niños de edades cercanas a la de A. Entre juegos y risas, se motivaban unos a otros para caminar. 

Recorrimos unos cinco kilómetros, antes de colocar la manta y pararnos a degustar los bocadillos. Y aunque no llegamos al final, el recorrido en sí es tan bonito que no desmerece nada no llegar a destino, siendo además, la disculpa perfecta para regresar.






A nuestro regreso alargamos nuestra estancia en el área recreativa fluvial de La Pesanca, donde nos sentamos a merendar en una de sus mesas. 

No podía dejar de mencionar que para llegar hasta La Pesanca, hay que pasar necesariamente por Espinaredo. Un precioso pueblo ubicado en el concejo de Piloña, famoso por tener más de 30 hórreos, que junto con sus casas de dos plantas y balcones engalonados de plantas y flores, hacen de este enclave un punto de descanso donde tomarnos un descanso para pasear entre sus calles, y quizás descubrir alguna ruta de las muchas que tienen este pequeño pueblo como punto de partida.




Espero que os haya gustado este paseo de hoy, entre bosques asturianos. Os dejo con toda la información de la ruta.



jueves, 25 de octubre de 2018

Hoy leemos... Los de Arriba y Los de Abajo

jueves, 25 de octubre de 2018

Tolerancia, respeto, empatía, creo no equivocarme que como madres/padres la mayoría de nosotros deseamos que éstas sean cualidades que adquieran nuestros hijos. Y una forma estupenda de trabajar valores, es a través de la lectura. "Los de Arriba y Los de Abajo" es uno de esos libros que yo denomino de cabecera en este aspecto.

Este libro representa además, el primer trabajo como autora, de la reconocida ilustradora Paloma Valdivia. Que da un paso más en su trayectoria acompañando de textos propios sus maravillosas ilustraciones. 

"Los de Arriba y los de Abajo" surge de la experiencia de la propia autora, al mudarse de Chile a Barcelona. Ella que siempre había vivido en la otra mitad del mundo, ahora le toca vivir en esta otra. Pero en realidad, ¿somos tan diferentes? La respuesta debería ser sencilla, no. Porque en lo esencial, somos exactamente iguales. 




El miedo a lo desconocido, la falta tanto de cultura como de educación en valores suponen un peligroso cocktail que conducen a la sociedad a un mal destino: los prejuicios. Por ello me parece tan importante darle a nuestros hijos las herramientas y los recursos necesarios para que el día de mañana no juzguen ni obren como consecuencia de ideas preconcebidas.

Cada uno de nosotros tenemos alguna cualidad o característica que nos diferencia del resto, y en eso precisamente debería residir la riqueza de una sociedad. Debemos aprender a respetar, a tolerar y a aprender de las diferencias de aquellos que nos rodean porque nos enriquecerán, nos nutrirán y eso nos hará crecer como personas.

Comencemos pues por lo que está en nuestras manos, la educación de nuestros hijos, hagamos de ellos personas sin miedo a lo distinto, con mentes abiertas y que sean personas que sumen en la sociedad que les toque vivir.





miércoles, 17 de octubre de 2018

Cabo de Gata

miércoles, 17 de octubre de 2018



Cabo de Gata se ha convertido en nuestro destino preferido para las vacaciones familiares. La tranquilidad de sus playas, el entorno natural en el que se encuentran, el mar transparente que las baña, junto con sus pueblos pesqueros de casas blancas y barcas apostadas a la orilla del puerto, hacen de este enclave un sitio más que perfecto para descansar y disfrutar de la familia.

Sí aún no lo conoces, y te estás planteando ir, te aconsejo que me acompañes en mi paseo, te mostraré cuáles son mis imprescindibles cada vez que lo visito.


1. La Isleta del Moro

Este pequeño pueblo pesquero me atrapó desde la primera vez que lo vi. Sus pizpiretas casas blancas, recorrer esas estrechas calles hasta pegarte de frente con su puerto repleto de barcas. Rebosa encanto por los cuatro costados.

Si bien es una localidad bastante pequeña, una buena opción para alargar la visita es la de permanecer en su playa, incluso saborear un buen pescado a la plancha en el Restaurante La Ola.

Aprovechando que casi está al pie de La Isleta, la Playa de Los Escullos es una parada obligatoria, no solo para darse un baño en sus aguas, sino también para disfrutar del entorno natural en la que está situada.








2. La Almadraba

No sé podré encontrar las palabras para describiros este lugar, y lo que siento cada vez que estoy allí. Su extensa playa con la iglesia blanca al final, la blancura de sus salinas, las pintorescas casitas de pescadores, sus barcas al pie. Que historias guardarán, cómo sería la vida de sus ocupantes.



Entre sal, arena, viento y sol, la Almadraba respira por si sola. No necesitas más que sentarte en la orilla y dejar que te atrape su atemporalidad.






Si después te entra el hambre, solo tendrás que cruzar la carretera y disfrutar de un exquisito arroz caldoso en la Peña Flamenca El Palmito, y a un módico precio por cierto.

3. Agua Amarga

Otro enclave costero dentro de Cabo de Gata. De estrechas calles, flanqueadas por casas de dos plantas y donde las buganvillas caen casi hasta el suelo. Agua Amarga destila encanto en cada rincón. Con una tranquila playa donde descansar y tomar algo en alguna de sus terrazas. O si se quiere pegarse un pequeño homenaje gastronómico, solo necesitamos desplazarnos un par de kilómetros hasta el Restaurante Asador La Chumbera, situado en un antiguo cortijo, y cuyas vistas desde la terraza merecen de por si una mención. Nosotros tuvimos la suerte de ver el atardecer caer justo al llegar, y fue todo un espectáculo. 



4. San José

Un poco mayor que los enclaves anteriores, San José concentra entre sus calles la mayor oferta de alojamientos y restaurantes de la zona, además de estar al pie de playa, lo que lo hace ser un buen punto donde establecer el campamento base.





Esta es una pequeña muestra de por qué Cabo de Gata nos ha cautivado y se ha convertido en nuestro referente a la hora de disfrutar las vacaciones estivales. Tranquilidad, playas sin saturar, aguas cristalinas y buena oferta gastronómica. Cabo de Gata siempre es un buen destino.

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