lunes, 8 de abril de 2019

5 planes con niños en Asturias

lunes, 8 de abril de 2019


Desde ver tiburones, tortugas gigantes, tocar serpientes, descubrir calamares gigantes, pasear por el bosque a viajar al espacio, o incluso al pasado y pasear ¡entre dinosaurios! Asturias tiene una importante variedad de espacios dedicados a los más pequeños y los a los que no los somos... también.

1.  Parque De La Vida
Situado en Luarca, ya de por si es un espacio tan completo que la visita de una tarde completa llega a quedarse corta.

La visita comienza en un aula donde nos explicaran las diferencias entre las serpientes y las víboras, nos darán claves para diferenciarlas, qué hacer si nos las encontramos fuera de su hábitat natural, y por último, tendremos la oportunidad de tocar, o los más atrevidos de coger en brazos, a serpientes que tengan en ese momento en el centro. 




Continuaremos la visita explorando las profundidades de los mares y sus misteriosos habitantes, nos explicarán el principio de la vida en el planeta tierra, para continuar ese viaje hasta una nave espacial y terminar en el planetario paseando entre estrellas.

Es una visita intensa, que toca varios aspectos, pero todos hilados por el mismo tema central: la vida. 

2. MUJA
El Museo Jurásico de Asturias atrapa a mayores y pequeños desde el principio. Nada más llegar al parking ya se divisa el parque que lo rodea, por el que campan a sus anchas dinosaurios de todas las especies y tamaños. A los más pequeños les encantará compararse con los enormes dinosaurios, imitar sus expresiones, corretear entre ellos y jugar en el parque situado al pie de ellos.



Una vez dentro del museo, existen varias posibilidades, desde hacer una visita a apuntarse alguno de los talleres que organizan. Nosotros probamos el de  Paleontólogo por un día, y A salió súper emocionado con la experiencia. 

Si queréis completar la vivencia, podéis terminar el día con una visita a la Playa de la Griega, a penas a un par de km del museo, buscando huellas de dinosaurio.

Si estáis de visita en Gijón no podéis desaprovechar la oportunidad de visitar el Acuario. Una divertida experiencia donde iremos descubriendo distintas especies que habitan los mares, nos quedaremos hipnotizados viendo nadar a los tiburones y a las tortugas gigantes. Las medusas nos atraerán con su baile y guardaremos silencio para ver si los pingüinos se animan a salir a visitarnos.



El Acuario, además, suele organizar talleres para los más peques. Solo tendréis que visitar su web antes de cualquier visita, e inscribiros previamente en los talleres que os interesen.

Continuado en la misma ciudad, a las afueras de la misma se encuentra este Jardín de aproximadamente 25 hectáreas de extensión. Divido en cuatro áreas: Entorno Cantábrico, Factoría Vegetal, Jardín de la Isla e Itinerario Atlántico, es un plan perfecto para un día sin lluvia, pasear entre sus árboles y vegetación, hasta llegar al Bosque de Los Niños, un espacio dedicado a los más peques donde los paneles y las explicaciones se adecuan a su tamaño y capacidades. Para finalizar jugando en la zona de juegos en pleno entorno natural.




5. Museo de la Mina de Arnao
La primera mina de Asturias explotada de forma industrial, el Museo de La Mina de Arnao supone una estupenda oportunidad para aprender cómo era la forma de vida en la mina, sus costumbres, método de trabajo y como no, bajar a una mina real. Comprobar por uno mismo un pequeño atisbo de las condiciones en las que trabajaban los mineros y si hay suerte, hasta vislumbrar las huellas de algún Trasgu que por allí viva.




Estupendamente guiada, esta visita de apenas una hora puede representar el primer contacto de los niños con un aspecto muy importante en la historia de Asturias: la mina.
Es imprescindible reserva previa.

Espero que estos cinco planes os animen y sean la disculpa perfecta para pasar un día en familia, tanto si residís en el Principado como si estáis de visita.



martes, 26 de febrero de 2019

Un paseo por... Senda Costera San Esteban de Pravia - Playa del Aguilar

martes, 26 de febrero de 2019



Si me seguís desde hace tiempo, sabéis ya de mi pasión por las rutas costeras de mi tierra. Suelen estar bien señalizadas, el paisaje es espectacular y son el plan perfecto para pasar un día en familia. Calzaros las deportivas, que hoy nos vamos a recorrer una de ellas, desde el precioso pueblo de San Esteban de Pravia, pasando por impresionantes acantilados, playas de ensueño para finalizar en la Playa del Aguilar. ¿Listos? Comenzamos.

La ruta comienza en el propia desembocadura del Río Nalón, uno de los ríos más emblemáticos de Asturias, justo en el puerto de San Esteban, veréis el tablón donde viene explicada la senda y su recorrido, punto que marca el comienzo de la misma.

Se avanza por el paseo del puerto, oportunidad única para ver  Este tramo es de casi un par de Km, sin dificultad alguna, hasta al alcanzar la primera parada, el espigón. Donde se encuentra también un gran aparcamiento, y desde donde se puede comenzar también la ruta, que en este caso, fue lo que nosotros hicimos.

A mano derecha del aparcamiento, salen 420 escalones que nos llevan directos hasta la Ermita del Espíritu Santo y el primer mirador que nos encontraremos a lo largo de la senda. Si no estáis por la labor de subir tantos escalones, al pie de la Ermita hay un pequeño aparcamiento desde cual se puede acceder a la ruta.



A partir de este momento, un sendero empedrado nos llevará a través de un bosque salpicado de eucaliptos y castaños. Disfrutaremos de las vistas que poco a poco iremos descubriendo a través de la vegetación: Cabo Vidio, Playa del Focarón, bordearemos la Playa de Cazonera, Playa de las Llanas, desde cuyo alto descenderemos hasta el final de la ruta: Playa del Aguilar. 

La senda está bien provista de miradores y de áreas de descanso que nos invitarán a parar, tomar aire y disfrutar de las vistas. Os dejo con alguna de ellas, espero que las disfrutéis y os sirvan de aliciente para pasear por estos parajes. La ficha técnica con todos los datos, la encontraréis al final. Gracias por acompañarme.










lunes, 31 de diciembre de 2018

Mini Bundt Cakes de Membrillo

lunes, 31 de diciembre de 2018



Cuando mi amiga Inés me regaló una bolsa con membrillos del pueblo recién recolectados, no sabía muy bien qué hacer con ellos, a parte del típico dulce de membrillo. Días más tarde, A se puso a revolver por la cocina, y entre los moldes que tengo guardados, le llamaron la atención unos en concreto: los mini bundt cakes. En mi cabeza se encendió una lucecita y me puse manos a la obra.


Quién me diría a mi que despediría el año, bloguerilmente hablando, con una receta. Hace tan solo unos meses estaba en el dilema de si incluir esta sección en el blog, y haciendo balance, no puedo estar más agradecida y contenta por la acogida que ha tenido.

Al final han encajado todas las piezas para que en mi casita virtual os esté esperando con el horno encendido, desde la escalera seguro que ya percibís el dulce perfume del membrillo. Pasad, la puerta esta abierta. Os espero sentada con mi tacita de té de rooibos, canela y naranja, y una bandeja de media docena de estos deliciosos, jugosos y perfumados mini bundt cakes. Sentaros, y disfrutad.



Elaboración:

  • Precalentamos el horno a 180º
  • En un bol batimos los huevos junto con la panela, ayudándonos de las varillas de la batidora para que cojan la mayor cantidad de aire posible.
  • Añadimos medio vaso de aceite de oliva virgen extra y continuamos batiendo.
  • Pelamos y troceamos el membrillo, y posteriormente lo trituramos en un procesador de alimentos.
  • Poco a poco lo vamos incorporando a la masa.
  • Añadimos la cucharadita de canela molida.
  • Vamos incorporando muy poco a poco la harina, tamizada previamente. Cuando esté totalmente integrada, añadimos la cucharada de levadura.
  • Repartimos la masa en los mini moldes, los míos eran de silicona por lo que no tuve que engrasarlos previamente, si no lo son, recordad hacedlo para que no se pegue la masa.
  • Hornear unos 20 min, o hasta que pinchando la masa, el cuchillo salga totalmente limpio.
  • Dejar enfriar antes de desmoldar y si se desea, decorar con azúcar glass.

El resultado son unos dulce mini bocados, muy jugosos y aromáticos. Espero que aprovechando estos días de fiesta que aún nos quedan por delante, os animéis a prepararla. Si la hacéis, no dejéis de hacerme llegar vuestra opinión.

No quiero despedirme hoy sin dejar de desearos una feliz salida y entrada de año. Que todos vuestros deseos se cumplan en este año que está por comenzar. Yo os seguiré esperando por aquí, y brindaré por lo afortunada que me siento por tener vuestra compañía.


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lunes, 10 de diciembre de 2018

5 Beneficios de los juegos de construcción

lunes, 10 de diciembre de 2018


Despiertas temprano, justo cuando comienza a oírse el bullicio del amanecer en la ciudad a través de las ventanas. El sol aparece tímidamente en la habitación. Te cojo en brazos, y te llevo hasta ese pequeño salón que se ha convertido en nuestro hogar. Tan solo llevamos tres días juntos pero ya empiezo a reconocer tus miradas. Después del desayuno saco de la maleta un juego de cubos apilables que llevaba demasiado tiempo guardado en un cajón.


Empiezas a jugar tímidamente, y a chocar los cubos unos contra otros. Poco a poco descubres que puedes construir una torre con ellos, cuando lo logras, me miras, y sin querer, al mover una de tus manitas la torre se cae y los cubos se van al suelo haciendo mucho ruido. Vuelves a mirarme y de repente, ahí está, tu primera sonrisa. El miedo comienza a desaparecer, empiezas a confiar.

Ese momento se quedó grabado en mi memoria por siempre. Cierro los ojos y me veo allí, en aquella habitación de hotel, sentada con mi hijo, jugando y escuchando sus carcajadas por primera vez.




Por aquel entonces, sabía que el juego era una herramienta fundamental para fomentar el vínculo entre nosotros, pero lo que desconocía por entonces, eran todos los beneficios que los juegos de construcción aportan a nuestros hijos.

  1. Trabajan la psicomotricidad fina de manos y dedos así como la coordinación óculo-manual.
  2. Son una buena herramienta para que aprendan el mundo que les rodea, adquieren visión espacial, a reconocer tamaños, colores, conceptos como la simetría, la gravedad y el equilibrio.
  3. Fomentan la capacidad de atención y de concentración, así como de la imaginación y creatividad.
  4. Si juegan con más personas u otros niños, además incentivan el trabajo en equipo, el respeto a las normas, los turnos y a solucionar conflictos.
  5. Son una buena excusa para enseñarles a recoger y organizar sus juguetes.




Desde aquella primera vez, han ido pasando varios juegos por casa, según A iba evolucionando y creciendo. Comenzamos con los cubos apilables, para pasar a los bloques de madera, y ahora mismo los que más le gustan son los basados en estructuras de palos. Permiten construir una multitud de diseños geométricos y en nuestro caso, nos gusta hacerlo en familia. A se encarga de clasificar los palos por tamaño y aprende las medidas a través del medidor que el propio juego trae junto con sus instrucciones.

Este que veis en las fotos, en concreto es el modelo Flexistix de Hape, lo encontraréis en La Vida En Peque  , y una de las cosas que más nos gusta de él, es que sea respetuoso con el medio ambiente, está realizado en bambú, la planta que más rápidamente crece en el mundo y se auto renueva de modo natural. Os dejo con todos los datos: